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Siempre
habíamos tenido problemas en la venta de nuestro café. Antes no teníamos
brechas y lo vendíamos a marchantes y acaparadores que vinieron con sus
bestias a la montaña y nos lo pagaban barato y como no había más
compradores, ni teníamos medios para llevarlo a la ciudad de
Ixtepec, se lo teníamos que vender a ellos. Después
vinieron unas compañías explotadoras de la madera que hicieron brechas
para poder sacar mucha de nuestra madera fina y hasta 1977 estuvieron
trabajando en la zona cuando logramos sacarlos porque pagaban muy bajo
el precio de la madera. Por las brechas abiertas vinieron los carros de
compradores de café y muy pronto también el 'INMECAFE' (Instituto
Mexicano del Café), quien abrió
centros de recepción. Con esto se mejoró un poco el precio. Nos daban
anticipos para las labores de cultivo, en forma de habilitación en
fertilizantes o dinero, pero muchas veces los encargados de los centros
de recepción nos descontaban dizque porque iba húmedo o manchado y nos
hacían otros descuentos más. Nos dijeron también que era mejor
trabajar con el Banco y conseguimos créditos. Pero muchas veces no
nos alcanzó el dinero del café para pagar nuestras deudas con el
Banco, porque ellos cobraron intereses altos, no nos hacían válidos
los seguros que nos hacían comprar y algunas veces los técnicos y
encargados nos engañaron y teníamos que pagar más de lo que debíamos. Así
trabajamos un poco tristes por las deudas con el Banco que nos pesaban
mucho. El precio del café no nos alcanzaba para mantener a la
familia, teníamos que trabajar muy duro sobre todo en tiempos de limpia
y corte de café. Últimamente tenemos que combatir la roya que cayó
en los cafetales y como consecuencia nos trajo más trabajo y más
gastos.
En
este ciclo 82/83 enviamos bastante café pergamino seco y oro a la
planta de ARIC-nacional que está ubicada en la ciudad de México. Nos pagaron mejor que en el Instituto,
aunque teníamos que esperar mucho para los pagos y apenas en Octubre de
1982 nos liquidaron todo. Esto fue de vez en cuando un problema, algunos
socios se desanimaron porque querían ver rápido su dinero. No sabían
bien que ARIC tenía que vender nuestro café primero para después
poder pagarnos. Por eso nos tenían bien apretados, pero al final nos
beneficio ya que obtuvimos mil pesos más por quintal del precio que
pagaba el Instituto.
Casi cuatro ciclos más estuvimos en esta misma situación de tal manera
que unos compañeros desanimados salían; llegamos a plantearnos dejar de
venderselo a ARIC y ofrecérselo al Instituto o a cualquier acaparador. A
pesar de qu Ya
para entonces habíamos aprendido a pesar y catar el café, a hacer
recibos, donde conseguir costales, cómo contratar carros que nos
bajaron el café a Ixtepec y desde ahí conseguir trailers. Algunos ya
habían perdido el miedo de irse con su café a México, otros empezaban
a hablar por teléfono, sin embargo, nos faltaban aún lo más
importante:
todo lo del beneficiado y comercialización del café, ya que nosotros
lo único que conocíamos de máquinas era la pequeña despulpadora y el
molinito de mano, de ahí muchos ni conocíamos la ciudad de Ixtepec. Entre
tanto vimos la necesidad de organizarnos más y mejor. Los
delegados tenían cada mes la Asamblea en Santa María Guienagati
donde se ponían de acuerdo según las costumbres de nuestros
antepasados. Los acuerdos los tomamos cuando hay consenso. Eran
acuerdos para llevarlos a nuestras comunidades con el problema de
que no siempre asistíamos todos. Hacíamos nuestra reunión para ver,
discutir y analizar las cosas de interés para todos. En
1983, hicimos otra vez asambleas y luchamos para ser una organización
legal, una Unión de Comunidades Indígenas (UCI). Con muchas idas y venidas de
delegados acompañados de un
misionero ibamos a las oficinas en las que teníamos que estar en Oaxaca o
en México con nuestros papeles hasta que logramos el número del
Registro Agrario. Entre tanto ya nos habíamos juntado 17 pueblos con
sus rancherías o ejidos.
Entre
tanto nos vinieron a visitar algunos extranjeros holandeses y alemanes que
tenían muchas ganas e interés en apoyar nuestra lucha; eran
representantes de grupos de solidaridad que compran café directamente
con los campesinos pobres. Es un movimiento de mucha gente, jóvenes, amas
de casa, estudiantes y a su organización la llaman 'El Mercado
Alternativo'. Ellos compran productos sin intermediarismos y con precios
acordados con los pequeños productores organizados y dan información a
los consumidores sobre los condiciones del mercado
"libre" que no es tan
libre para los pobres y explotados. |