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Desde hace 19 años nos dimos cuenta que en los últimos tiempos hemos estado olvidando todo esta sabiduría y nos dejamos engañar por el mundo moderno, al cual solo le importa la acumulación y la ganancia, explotando y destruyendo a la naturaleza y, lo más hermoso de toda ella: EL PAISAJE HUMANO.
Por eso
estamos aprendiendo y
trabajando las labores culturales de lo orgánico para lograrlo, nos
ayudamos con los métodos naturales y los cultivos y trabajos orgánicos,
porque para nosotros, la tierra es la madre, que nos nutre y fortalece.
Del fruto de sus entrañas nace y crece el fruto que nos da vida y las
hierbas que nos da salud. A nosotros nos corresponde cuidarla, cultivarla
y defenderla, ya que es una herencia que tenemos prestada de nuestros hijos.
Es
por ello que hacemos la aplicación
de abono orgánico llamado también composta, fermentando materiales
orgánicos
hasta que logran una descomposición completa; este material descompuesto es el que recibe el nombre de
composta o abono orgánico. Además de esto también realizamos : 1.- Limpia o deshierbe, cortando sólo las hierbas que perjudican y arrimándolas a las plantas. 2.- Poda de cafetos que favorece la sanidad, crecimiento, producción y facilita la cosecha. 3.- Recepa de cafetos: eliminando las plantas muy viejas y de difícil cosecha, así como las plantas de baja producción. 4.- Deshije: quitar los retoños más débiles dejando sólo 2 ó 3. 5.- Renovación: plantar plantas nuevas haciendo una buena regulación de sombra cuando ya están desarrolladas se eliminan las plantas viejas. 6.- Abonado: dependiendo de las condiciones de la planta. 7.- Barreras vivas: una hilera densa de plantas que se siembran a curva a nivel, estas barreras detienen la tierra y el abono. 8.- Construcción de terrazas. 9.- Aplicación de cal o ceniza. 10.- Regulación de sombras, etc. Hay reglas y criterios que pone IFOAM para el control de productos orgánicos.
Estos trabajos, nos traen ventajas económicas porque existen consumidores que demandan productos sanos de mayor calidad y sin contaminantes y que muchos consideran que una inversión en la salud no escatima precios. Hemos visto que es posible producir con mayor eficiencia y menores costos aún en condiciones de pequeña agricultura. Hemos logrado una demanda y valoración de nuestros producto que es diferenciado por el consumidor y vendido a un nivel de precios razonables. Esto ha sido un estímulo para fomentar la
agricultura orgánica. No es el avance agrícola el que transforma al campesino. El desafío de la producción campesina se resolverá cuando los gobiernos tomen conciencia de que el campesino es el sujeto del desarrollo y no un instrumento del mismo. Hemos ido aprendiendo y adquiriendo experiencia durante 19 años que hemos trabajando las labores culturales para convertir nuestros cafetales de naturales en orgánico. |